Reseña de La reina roja, de Victoria Aveyard, por Santiago Torres. Una corte de mármol, sangre y relámpagos. Valoración: 4 de 5.
[RESEÑA] La reina roja (Red Queen) —
La reina roja · Libro I de cuatro novelas principales
Sin desenlaces · Premisa y dinámicas de poder
Una corona de plata. Una muchacha roja.
Una mentira que no puede contenerla.
Una gota basta para que Norta decida quién eres.

ISBN 9786077357346
El libro que mandó
a los demás a la banca.
Hay libros que entran a tu vida por la puerta grande, sin pedir permiso, y te obligan a abandonar todo lo que estabas leyendo. La reina roja fue exactamente eso para mí: lo tenía en el radar desde hacía tiempo y, en cuanto lo conseguí, mandé a la banca al resto de mis lecturas. No lo solté hasta el punto final.
Esta es una relectura de aquella primera impresión: sigo pensando que su fama está bien ganada, pero hoy puedo separar mejor lo que me enganchó de lo que, con la mano en el corazón, es fórmula. Vamos por partes.
El ejemplar bajo custodia Ficha técnica
| Título | La reina roja |
|---|---|
| Título original | Red Queen |
| Autora | Victoria Aveyard |
| Saga | La reina roja · Libro I de cuatro novelas principales |
| Publicación original | 2015 · HarperTeen · Estados Unidos |
| Edición y formato | Océano de México · tapa blanda |
| Editorial | Océano / Gran Travesía |
| Colección | Gran Travesía · serie Reina Roja |
| Idioma | Español |
| Traducción | – |
| Ilustración | – |
| ISBN | 9786077357346 |
| Páginas | 472 según IPG · 480 según Océano · pendiente de cotejo |
| Forma | Novela |
| Público | Juvenil / Young Adult |
| Género y subgéneros | Fantasía distópica · poderes · intriga cortesana · romance |
| Narración | Primera persona · Mare Barrow |
| Ambientación | Norta · sociedad dividida por el color de la sangre |
| Personajes | Mare Barrow, Cal, Maven, Elara, Julian, Evangeline, Farley y Kilorn |
| Temas | Desigualdad, identidad, propaganda, lealtad y poder |
| Tropes | Poder inesperado · identidad impuesta · corte peligrosa · rebelión · triángulo amoroso |
| Mood | Plata fría, sangre oculta y electricidad antes de una tormenta |
| Avisos de contenido | Violencia, muerte, guerra, opresión de clase y manipulación |
| Lectura del libro | ≈ 9 h · estimación a ritmo medio |
Lo que no pude confirmar con el ejemplar en la mano lo dejo con un guion antes que inventarlo. Consultar la ficha del ISBN en IPG.
Norta no está gobernada por reyes:
está gobernada por apellidos.
Lo más interesante de La reina roja no son los relámpagos de Mare ni la corona en disputa. Es la arquitectura social que los sostiene. Norta funciona como un reino donde la sangre ha sido convertida en ley: los Plateados nacen con poder, y ese poder no es solo una ventaja, sino un argumento político. La fuerza, la voz, el fuego o la mente no son dones aislados; son la coartada perfecta para justificar por qué unos mandan y otros obedecen.
Por eso las Casas importan tanto. No son simple decoración de fantasía ni apellidos bonitos puestos en fila: cada Casa es una especialidad del dominio. Calore arde y gobierna. Merandus entra en la cabeza ajena. Samos vuelve el metal una extensión del cuerpo. Arven existe, literalmente, para apagar a los demás. Norta no reparte el poder: lo clasifica, lo hereda y lo casa entre sí para que siga quedándose en las mismas manos. El sistema entero parece construido para impedir el accidente que Mare representa.
Al otro lado están los Rojos, sin don y sin margen. La guerra contra los Lagos, que en otro libro sería gran épica de fondo, aquí funciona sobre todo como engranaje: mientras exista frente, existe reclutamiento; mientras exista reclutamiento, los barrios pobres siguen entregando cuerpos; y mientras los Rojos tengan miedo de los dieciocho, nadie discute demasiado quién se beneficia de que el mundo permanezca igual.
Y en medio de eso aparece la Guardia Escarlata, que no tiene herencia, ni palacio, ni apellido que la proteja: solo una idea peligrosísima, que la sangre no explica el valor de nadie. Ahí es donde el worldbuilding del libro encuentra su mejor pulso. No cuando enseña un poder nuevo, sino cuando deja claro que Norta se sostiene sobre una mentira organizada con mármol, protocolo y matrimonios estratégicos.

Nacer ya es
ocupar un lugar.
Norta está dividida por el color de la sangre. Los Plateados poseen habilidades extraordinarias y ocupan el poder; los Rojos trabajan, sirven y cargan con una guerra que no han elegido.
Mare Barrow pertenece a los segundos. Sobrevive robando, hasta que su llegada al palacio expone una contradicción imposible de ocultar: tiene sangre roja y un poder que la corte considera exclusivo de los Plateados. Para proteger su orden, la monarquía decide controlar su identidad. Mare entra en una vida de privilegios que también es una forma de cautiverio.
Hasta aquí llega lo que te puedo contar sin quitarte nada: es el punto de partida, no la trama.
Ni Roja ni Plateada. Algo diferente. Algo más.
Victoria Aveyard · La reina roja
La corte sabe
cómo hacerte mirar.
Seamos honestos: me atrapó desde el primer capítulo y no me dejó ir. Lo que más me gustó es cómo está escrito. La narración es limpia, clara y avanza con una eficiencia que se nota trabajada. Cada capítulo cierra dejándote colgado, y Aveyard administra esa tensión con disciplina casi de guionista. El resultado es esa sensación contradictoria de querer terminar rápido para saber en qué acaba todo y, a la vez, no querer que se acabe.
El worldbuilding es otro acierto silencioso: no te sepulta bajo páginas de historia y geografía; el mundo de Norta se entiende casi por ósmosis mientras corres. En un libro donde el verdadero motor es la trama, que el mundo entre por la puerta trasera —claro pero sin protagonismo— es la decisión correcta.
Hay un truco concreto detrás de ese enganche y vale la pena nombrarlo: Aveyard cierra casi todos los capítulos con una frase que abre algo en lugar de cerrarlo. No es un cliffhanger de acción —no hay una espada cayendo cada veinte páginas—, es información que llega justo cuando ya no te puedes bajar. A eso me refiero con disciplina de guionista: sabe exactamente en qué línea cortar.
El otro acierto es de administración. La novela te suelta en Norta sin manual: no hay prólogo explicativo ni capítulo de geografía. Entiendes lo de los Plateados porque ves lo que ocurre cuando uno entra en una habitación, y entiendes lo del reclutamiento porque ves lo que significa para la familia de Mare. Es worldbuilding por consecuencia y no por catálogo. Si vienes de Los juegos del hambre o de Divergente el mecanismo te va a sonar; la diferencia es que aquí está mejor engrasado.
El mundo de Norta se entiende casi por ósmosis mientras corres.
Personas bajo
los apellidos.
Mare
Barrow
La corte puede cambiar su nombre.
No puede cambiar su sangre.
Carterista, narradora y una contradicción que la monarquía necesita esconder. Su poder no respeta el orden de Norta.
Un linaje plateado para explicar lo que no debería existir.
Sangre roja. Electricidad. Mare no necesita convertirse en plateada para demostrar que la división es una mentira.
Aquí mi cariño se vuelve complicado. Los personajes no me disgustan; el problema es que casi ninguno me sorprende. es la heroína amarga y dura que encontramos hasta en la sopa del género: le creo la rabia y el miedo, me cuesta creerle la originalidad. y , en cambio, son el corazón del libro: es en el juego entre los dos hermanos donde deja de ser "otra distopía" y se vuelve algo con dientes.
es el Gale Hawthorne de esta ecuación, condenado a la friendzone en cuanto aparecen dos príncipes; y es puro veneno cortesano, una villana efectiva aunque cercana al arquetipo de reina cruel. El veredicto es este: los personajes están eclipsados por la trama. Aveyard es mejor arquitecta de tensión que de interioridad.
Toca un retrato: cada uno enciende lo suyo.
Cal
Soldado antes que cortesano. Lleva encima la disciplina de un reino y el peso de un trono que lo espera.
Le enseñaron a ser soldado antes que persona, y se le nota en todo.
Maven
Callado y observador, crece a la sombra de Cal y bajo la mirada de la reina Elara.
Ser el segundo en todo también educa. No siempre para bien.
Elara
Elegante, cruel e invasiva. Con ella, ni siquiera los pensamientos parecen un lugar completamente seguro.
No te ataca de frente: te entra en la cabeza y se queda.
Julian
Bibliotecario y tío de Cal. Su conocimiento abre una puerta a lo que Mare todavía no logra comprender.
Es el único que se sienta a explicarle a Mare qué le está pasando.
Evangeline
Orgullosa, afilada y consciente de su posición. Su dominio del metal convierte el privilegio en una amenaza tangible.
Nació con el puesto y no piensa cederlo ni un centímetro.
Ptolemus
Peligroso y leal a su hermana. La misma habilidad puede adoptar una violencia muy distinta en otras manos.
El mismo don que su hermana, con bastante menos freno.
Farley
Pragmática y firme. Para ella, la voluntad de enfrentarse al poder no depende de una sangre privilegiada.
No tiene poderes. Tampoco parece hacerle falta.
Kilorn
El vínculo con una vida anterior a palacio. El agua de su mundo como aprendiz de pescador es aquí un motivo visual, no un poder.
Es todo lo que Mare deja en la puerta cada vez que entra en palacio.
Julian. En medio del ruido de la corte, es el único que le da a Mare algo parecido a una respuesta. Ojalá tuviera más páginas.
Evangeline y Farley. Una tiene el privilegio y lo lleva puesto como una armadura; la otra no tiene nada y aun así aparece. Entre las dos sostienen la mitad del libro que no ocurre entre príncipes.
Donde el libro sí me sorprendió fue en el contraste entre los dos hermanos, y creo que es su mejor material. Cal es la promesa del sistema: decente, capaz, entrenado para cargar con un reino y, justamente por eso, incapaz de imaginar que el reino esté mal construido. Su tragedia no es que sea cruel, es que es bueno dentro de una estructura que no lo es y nunca termina de ver la diferencia. Maven es la otra cara: el que aprendió a mirar desde el segundo puesto, el que entiende cómo funciona la corte porque nunca le regalaron un sitio en ella. Los prefiero a los dos antes que al romance que los rodea, y sospecho que ese es el verdadero triángulo del libro: no Mare entre dos chicos, sino dos hermanos entre la lealtad y el resentimiento.
Con Mare mi problema es otro y es más de fábrica que de escritura. La voz en primera persona funciona —es rápida, es rabiosa, tiene buen oído para el detalle físico—, pero el molde está demasiado visto: la chica dura del barrio pobre que resulta ser especial. Le creo el miedo y le creo el enfado; me cuesta creerle la excepción. Y ahí el libro juega en su propia contra: la novela entera sostiene que la sangre no debería decidir nada y, sin embargo, su protagonista es la única con un don que nadie más tiene. Es una contradicción interesante. El libro no se atreve a mirarla de frente.
Un lobo con piel de oveja. Ahora yo soy una oveja que pretende ser un lobo.
Victoria Aveyard · La reina roja
Tu apellido
también es un arma.
En una corte donde el poder se hereda, cada boda es también una alianza de fuerzas. Las Casas convierten una habilidad en posición social, y esa posición decide quién puede mandar sobre los demás.
Me interesa que Mare haga visible la fragilidad de esa lógica. Si alguien de sangre roja posee un poder, la distinción deja de parecer inevitable. Por eso su identidad pública importa tanto: la corte necesita que la excepción parezca confirmar la regla.
Un don heredado. Un apellido. Un lugar asegurado en la corte.
| Casa | Don heredado | En el libro | Colores oficiales |
|---|
Colores y denominaciones según los registros de la saga. Un guion significa que la Casa se nombra pero no aparece en esta primera novela.
Conviene verlo como lo que es: una máquina de castas con nombre bonito. Tu Casa te da un don, el don te da un puesto, el puesto te da un matrimonio y el matrimonio vuelve a concentrar el don. La elección de la reina —ese desfile en el que las hijas de cada Casa enseñan lo que saben hacer— es el momento en que la novela enseña la tramoya sin disimular: no es una fiesta, es una feria de ganado con vestidos caros. Y si alguien duda de hasta dónde llega el miedo de esa élite a perder el control, ahí está la Casa Arven, cuyo don consiste únicamente en apagar el de los demás. Un reino que entrena silenciadores es un reino que ya sabe que su orden es frágil.
Diccionario mínimo de Norta
- Plateados
- La élite. Sangre plateada y un don que viene con el apellido: fuego, metal, mente, voz.
- Rojos
- Todos los demás. Sangre roja, sin poderes, y una guerra esperándolos al fondo.
- Norta
- El reino donde ocurre todo, en manos de la Casa Calore desde hace generaciones.
- Los Lagos (the Lakelands)
- El reino enemigo. La guerra lleva tanto tiempo abierta que ya nadie discute el motivo.
- Arcón (Archeon)
- La capital y la corte. Mármol, diamante y salones donde se decide quién es quién.
- Los Pilares (the Stilts)
- El pueblo de Mare, levantado sobre postes junto al río.
- El reclutamiento
- A los dieciocho, todo Rojo sin oficio va al frente. Es la fecha que organiza la vida entera de los Barrow.
- La Guardia Escarlata
- La resistencia roja: sabotaje, propaganda y una idea peligrosa, que la sangre no decide nada.
- Casa
- Familia plateada que comparte un mismo don. Tu Casa es tu poder y tu sitio en la corte.
- La elección de la reina (Queenstrial)
- El desfile en el que las hijas de cada Casa enseñan lo que saben hacer para optar al trono.
Los nombres cambian según la traducción; entre paréntesis dejo el original en inglés.
La mentira no es un giro.
Es el sistema.
Si tuviera que quedarme con una sola idea de este libro, no sería la de los poderes. Sería esta: La reina roja no va de quién puede lanzar rayos, va de lo que te obligan a fingir para que el reparto siga pareciendo natural. Todo lo demás —la corte, los vestidos, los duelos, el romance— es la maquinaria que sostiene esa mentira.
Fíjate en lo que pasa el día en que Mare se descubre delante de media corte. El problema no es que tenga un poder; en Norta los poderes son lo más normal del mundo. El problema es que lo tenga con la sangre equivocada, porque eso convierte la frontera entre Plateados y Rojos en una decisión política y no en una ley de la naturaleza. ¿Y qué hace la corona? No la mata. Le inventa un apellido. Mareena Titanos, huérfana plateada, hija de un general muerto, criada lejos de la capital. Le sale más barato fabricar un linaje que admitir que el linaje nunca importó.
A partir de ahí el libro se convierte en un ejercicio de actuación obligatoria, y ahí es donde me tiene. Mare finge ser plateada. Cal finge que el reino que va a heredar es justo. Maven finge lo que le conviene. Y Elara sostiene toda la escenografía con la única habilidad que de verdad manda en esa corte, que no es el fuego ni el metal: es decidir lo que los demás pueden pensar. Hasta la guerra con los Lagos funciona como decorado. Lleva tanto tiempo abierta que ya nadie discute el motivo, y mientras haya frente hay reclutamiento, y mientras haya reclutamiento nadie de los Pilares tiene tiempo de preguntar nada.
Por eso Mare no me interesa tanto como heroína —ahí ya dije que me resulta previsible— sino como síntoma. No se rebela porque sea buena. Se rebela porque en algún momento la mentira deja de alcanzarle. Y la novela es más lista de lo que aparenta en un detalle concreto: no la pone a destruir el sistema desde fuera. La mete dentro, la viste, le enseña a saludar y deja que se le note el temblor. Toda la tensión del libro sale de ahí, de una chica a la que le exigen sostener con el cuerpo una ficción que la borra.
Eso es lo que me quedó cuando se apagaron los relámpagos. No la pregunta de qué puede hacer Mare, sino esta otra, bastante más incómoda: ¿cuánto tiempo puede una persona fingir ser lo que le conviene al poder antes de que ya no quede nadie debajo?
Lo que la plata
no consigue cubrir.
La Guardia Escarlata no hereda el derecho a ser escuchada. Tiene que abrirse paso.
Tira del hilo con el botón o arrastra sobre el estandarte para deshacerlo a tu ritmo.
Bajo el bordado, el rojo permanece.
Una página antes
de la descarga.
Vale la pena detenerse en el estilo, porque es donde el libro juega mejor sus cartas. Todo en La reina roja está escrito de forma cinematográfica: los combates, las cortes, las traiciones, todo parece pensado para una cámara. Y no es intuición: Victoria Aveyard estudió escritura de guion en la Universidad del Sur de California, y esa formación se filtra en cada página.
La prosa prioriza la imagen sobre la digresión, el ritmo sobre el adorno. Es un libro que se ve más de lo que se contempla. Para bien, casi siempre: la lectura vuela. Para mal, a veces sacrifica hondura por velocidad. Pero como experiencia de página que pasa sola, pocos debuts del género lo hacen tan bien.
Se nota sobre todo en cómo construye las escenas. Aveyard piensa en entradas y salidas: alguien aparece en una puerta, la sala se calla, se dice la frase que hay que decir y el capítulo corta. Es una gramática de plano y contraplano, y explica por qué tanta gente dice que el libro «se ve» mientras lo lee. Cuando eso se junta con la primera persona en presente, el efecto es casi físico: no te cuentan lo que pasó, te empujan mientras pasa.
El precio lo paga el interior. Hay escenas que piden quedarse diez páginas más —Mare sola en su habitación de palacio, Mare aprendiendo a mentir con el cuerpo— y el libro las resuelve en dos párrafos porque tiene prisa por llegar al siguiente giro. No lo considero un defecto de talento sino una elección de ritmo, y entiendo por qué la tomó. Pero es la razón por la que salí de Norta con la adrenalina alta y el corazón bastante tranquilo.
Las grietas
que vi venir.
No suelo comparar por deporte, pero aquí es imposible no hacerlo. Es Los juegos del hambre cruzado con los X-Men y con un Game of Thrones censurado y apto para todo público. Lo curioso es que nunca me molestó: no lo leí como imitación, sino como un intento honesto de igualar —o superar— a esos referentes. La propia autora agradece a George R. R. Martin en las páginas finales, así que el homenaje es consciente. El precio de esa herencia se paga en una sola moneda: el poder del factor sorpresa.
Aquí está mi único reparo real: el libro es predecible. Fui adivinando casi todos los giros antes de que llegaran, y cada predicción se cumplía. El factor sorpresa está prácticamente ausente. Lo raro es que eso no me arruinó la lectura: tiene un arranque tan bueno que cumple de sobra su objetivo —hacer que te quedes—, aunque el nudo y el desenlace arrastran cierto olor a cliché. Hace muy bien lo que hace; solo que casi nunca hace algo que no hayas visto antes. Esta vez, para mí, fue un pecado perdonable. Ese fue el precio de la única traición que el libro me hizo: dejarme ver el final antes de tiempo.
Hay dos cosas más que no me arruinaron la lectura pero que conviene decir. La primera es el triángulo amoroso: está ahí porque el género lo pedía en 2015, no porque la novela lo necesite. Kilorn paga la factura entera —ya lo dije, es el Gale de esta ecuación— y el libro lo aparta en cuanto tiene príncipes a mano, que es justo lo que hace que el personaje se sienta un trámite. La segunda es el problema de la elegida: una historia que sostiene que la sangre no decide nada acaba resolviendo su trama con una chica que es única en el mundo. Se puede leer como ironía deliberada; yo me inclino más por la inercia del género.
Dicho todo eso, aquí sigo defendiéndolo. Si quieres una corte que muerda mejor escrita, El príncipe cruel te va a dar más; si lo que te interesa es la maquinaria de la propaganda en serio, 1984 sigue siendo el libro. Pero ninguno de los dos hace lo que hace este: agarrarte por el cuello en la página uno y no soltarte hasta el punto final. Eso también es un oficio y no es tan común como parece.
Vi venir las grietas. Igual quise quedarme.
Victoria Aveyard
Cuatro novelas.
Una misma fractura.
- 01La reina rojaRed Queen · 2015 · El inicio
- 02La espada de cristalGlass Sword · 2016
- 03La jaula del reyKing’s Cage · 2017
- 04Tormenta de guerraWar Storm · 2018 · Cierre de las novelas principales
El recorrido se amplía con Corona cruel y Trono destrozado. Estos complementos no cambian la posición de la primera novela.
El orden que yo seguiría
- La reina rojaEmpieza aquí. No hay atajo ni precuela que valga.
- La espada de cristalContinuación directa. Se lee pegada a la primera.
- La jaula del reyEl punto más duro de la saga.
- Tormenta de guerraCierre de las cuatro novelas principales.
¿Y los complementos? Corona cruel reúne dos relatos —Canción de reina, sobre la primera esposa del rey, y Cicatrices de acero, sobre Farley y la Guardia Escarlata— y encaja bien entre el primer y el segundo libro. Trono destrozado es material posterior: déjalo para el final, cuando ya no te pueda estropear nada. Ninguno de los dos es obligatorio y ninguno cambia lo que hace la primera novela.
Once años esperando
que alguien encienda la chispa.
Los derechos se vendieron prácticamente con el libro recién salido: Universal compró la adaptación cinematográfica en 2015. La película no llegó nunca. En mayo de 2021 el proyecto cambió de forma y de casa: dejó de ser película y pasó a ser serie de Peacock, con Elizabeth Banks dirigiendo y con un papel en pantalla, Beth Schwartz en la producción ejecutiva y un piloto escrito por la propia Aveyard.
Y desde entonces, silencio. La autora llegó a contar que la serie tenía una segunda temporada aprobada antes incluso de rodar la primera. A septiembre de 2026 no hay reparto anunciado, ni rodaje, ni fecha: sigue existiendo sobre el papel y en ningún otro sitio. Mientras tanto ella ha seguido trabajando; en julio de 2026 se anunció que Tempest, su novela nueva, se desarrolla como serie con Chernin Entertainment.
Lo confirmado
Serie para Peacock anunciada en mayo de 2021. Elizabeth Banks dirige y aparece en pantalla. Piloto de Victoria Aveyard, Beth Schwartz en producción ejecutiva.
Lo que sigue en el aire
Reparto, rodaje y fecha de estreno. A septiembre de 2026 no hay nada oficial más allá del anuncio.
Mi consejo es el de siempre: léelo como si la adaptación no fuera a existir. Si algún día llega, mejor.
Y para evitar el malentendido de siempre: la Reina roja que está en Prime Video es la novela policíaca de Juan Gómez-Jurado. Mismo título, otro libro, otro universo.
Nunca antes había querido que algo fuera cierto y falso al mismo tiempo.
Victoria Aveyard · La reina roja
Vi venir las grietas.
Igual quise quedarme.
4 / 5
Coronas de la corte · Valoración editorial4 de 5. Con honestidad son 3.5, pero por el sistema del blog y por lo altísimo del disfrute puro, redondeo hacia arriba. Engancha desde la primera página, está escrito con precisión de guionista y no te deja respirar. Le resto por la predictibilidad y por lo que le debe a sus referentes. Pero es de esos libros que, aun viéndote venir cada giro, igual quieres devorar.
Entra en la corte si…
Quieres una lectura ágil, cinematográfica y adictiva; intrigas, rebelión, poderes y vínculos atravesados por la política. Si disfrutas del impulso de las distopías juveniles, aquí hay mucho que devorar.
Ajusta expectativas si…
Buscas una trama que te sorprenda a cada paso, un mundo explorado con calma o personajes de gran profundidad interior. Mi entusiasmo está en el ritmo y el disfrute, más que en la originalidad.
¿A quién le darías
tu lealtad?
La Corona o la Guardia Escarlata. Elige dónde te sitúas después de esta lectura.
Nada que ver con la nota. Esto es puro instinto.
¿Te atrapa una historia
aunque veas venir sus giros?
Esa es la pregunta que me dejó esta lectura. Si ya pasaste por Norta, cuéntame qué pesó más para ti: la sorpresa o las ganas de seguir leyendo. Podemos hablar de eso sin revelar el final.
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Gracias por llegar hasta aquí.
Nos leemos en la próxima partida.— Santiago · Bookstrend

Hola, me he dado cuenta que tenemos una opinión parecida con este libro, a mi me gusto mas que nada por Maven, el personaje logro cautivarme y aunque ya leí "Espada de Cristal" sigo creyendo en él, siento que el segundo libro fue demasiado descriptivo (y creo que es porque Victoria para ser guionista {jaja no se como se diga la carrera, guionismo?}) pero pues para pasar el rato es una lectura entretenida.
ResponderEliminarSaludos :)
Jajajaja prefiero a Cal. Pero realmente los personajes no fue lo que más me gustó de la novela.
EliminarQue bien, yo ya tengo el segundo libro y aunque me muero de ganas por leerlo, de momento tendré que esperar porque quiero ser firme con mi listas de lecturas jajaja aunque casi nunca la respete.
Gracias por pasarte por aquí. Un abrazo.
¡Saludos!
¡Hola!
ResponderEliminarYo aún no he leído este libro pero le tengo ganas,me encanta la reseña. Mil gracias por la reseña.
¡Besos!
Hola que bueno que te gustara. Gracias a ti por pasarte <3
Eliminar¡Un abrazote!